Más rápido que el cuaderno. Y lo protege.
Se aprende en 15 minutos. Corre en el celular o la tablet que ya hay en la garita. Y cada acción queda a nombre de quien la hizo: el registro demuestra qué hizo el guardia y quién autorizó.
Garita
Las Palmas
Turno de Pedro Luna
6:00 a. m.Ronda de la mañana completa · 2 paquetes por entregar
Últimos accesos
María Gómez · visita 4B
Juan Pérez · sin pase
Pase K7M2 · revocado
Tres veredictos, no dos. Porque «no sé» no es «no».
El guardia escanea el pase con la cámara del celular. Verde: entra. Rojo: el sistema dijo que no, y dice por qué. Ámbar: el sistema no pudo comprobar, y el guardia decide con el código a la vista.
- El código escrito se puede teclear cuando el lector no engancha o el reloj del visitante está corrido. Son cuatro letras, cuatro letras, cuatro letras: se dicta por radio.
- El motivo del rechazo está en palabras: «pase revocado por el residente», «venció ayer», «ya se usó». Nunca solo un color.
- El QR de un delivery muere al primer uso. La salida se sigue registrando.
Llegó alguien que nadie anunció. El residente decide desde su teléfono.
El guardia escribe el nombre, elige la unidad y toca «Avisar al residente». El residente recibe la solicitud con dos botones. Si no contesta a tiempo, la garita decide y queda registrado que lo hizo.
- Foto del documento, siempre opcional. Un visitante puede negarse y entra igual. La foto nunca es requisito.
- Llamar al residente desde la app, con respaldo al teléfono del directorio si no hay internet.
- Queda quién autorizó: el residente desde su teléfono, o el guardia con su nombre.
Registrar avisa. Entregar deja nombre.
Al registrar un paquete, el residente recibe el aviso al instante. Al entregarlo, el guardia escribe quién lo retira. Un paquete perdido deja de ser un pleito con la garita.
- Transportista, descripción y foto opcional del paquete.
- Solo el personal entrega, y siempre con nombre. El residente no puede marcar su propio paquete como entregado.
La garita como puesto de trabajo, no solo «quien escanea».
Rondas con puntos de control en QR laminados, entrega de turno con checklist y foto, e incidentes reportados en menos de 30 segundos con categoría, gravedad y hasta cinco fotos.
- La ronda se puede terminar incompleta, y queda escrito qué punto faltó y por qué.
- Cambio de turno lado a lado: lo que entregó uno y lo que recibió el otro, con la foto del puesto.
- Un incidente cerrado sin resolución no existe: el sistema no lo permite.
Los guardias rotan y no todos son digitales. La app está diseñada con eso como regla, no como excusa.
- 01
Nada por debajo de 16 puntos.
Texto grande, botones grandes, en la tablet y en el celular.
- 02
Toque mínimo de 56 puntos.
Se usa con una mano, de pie, con prisa.
- 03
El estado nunca va solo por color.
Verde, ámbar y rojo llevan siempre la palabra escrita.
- 04
Nada de gestos ocultos.
Todo lo que se puede hacer está a la vista en un botón.
- 05
Cero celebración.
Un acceso concedido es trabajo, no un logro. No hay confeti.
- 06
Ningún dato que el guardia no pueda accionar.
No ve quién reservó el gimnasio ni cuántos menores viven en el 3B. Ve lo que necesita para operar.
Qué pasa hoy, y qué viene.
El celular de la garita pierde internet
El escáner no inventa un resultado: muestra «Sin validar» en ámbar con el código escrito, y el guardia decide como lo haría hoy con el cuaderno. Lo que registre se sube cuando vuelve la señal.
El visitante no tiene datos
El pase que abrió por WhatsApp sigue funcionando sin conexión: se guarda en su teléfono y el QR sigue rotando.
El residente no contesta la solicitud
Pasa a la garita con un aviso. Nunca se queda colgada.
El equipo de garita que valida sin internet
Próximamente. Un equipo en la garita que valida los pases con la red caída y sincroniza al volver. Se contrata aparte, y empezar sin él no obliga a repetir nada.